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La austeridad mata

Después de diez años de investigación, David Stuckler y Sanjay Basu, han llegado a una conclusión dramática: la austeridad mata. Así lo demuestran los datos de las crisis económicas más importantes: desde la Gran Depresión hasta la actual recesión en Europa. Las crisis, argumentan los autores del libro “Por qué la austeridad mata” (Editorial Taurus), pueden suponer tanto una amenaza como una oportunidad para la salud pública.

“Lo que hemos aprendido es que el verdadero peligro es la política fiscal, que puede ser una cuestión de vida o muerte”. Los datos recogidos por Stuckler y Basu han sido revisado por numerosos colegas y publicado en prestigiosas revistas como The Lancet.

No temen ataques desde ese punto de vista porque aseguran “los datos son concluyentes”. Hoy por hoy, los efectos más severos de las políticas de austeridad se detectan en Grecia donde el número de casos de SIDA se ha duplicado y la tasa de suicidios ha experimentado un repunte del 60%. En España se empiezan a detectar los primeros signos de alarma: aumento de personas con depresión, alcoholismo, problemas entre determinados grupos de la población para acceder a la sanidad básica… Stuckler argumenta que hay políticas que no sólo podrían revertir estos negativos efectos en la población, sino que además contribuirían al crecimiento económico. “Si la austeridad se hubiera hecho como un ensayo clínico, se habría parado dada la evidencia de sus mortales efectos secundarios”, concluye este investigador.