Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Meritxell: “Cierro los ojos y veo personas llorando y abrazándome con pánico”

Meritxell es consciente de que las imágenes que ha visto van a tardar mucho tiempo en borrarse de su memoria. Junto a un grupo de voluntarias, Meritxell ha viajado hasta Moria donde se atiende a las decenas de personas que llegan hasta allí cada día huyendo de la guerra. Gracias a las ONG, los refugiados permanecen en el campo de Moria hasta que se hace posible viajar a Atenas. Sin agua corriente, sin alimentos y con los únicos objetos de primera necesidad que los voluntarios les dan, 4.000 personas malviven durante semanas en condiciones infrahumanas, entre ellos, cientos de niños que duermen a la intemperie.