Todas eran historias humanas de superación, admirables. A mucha gente le impactó la historia de Pablo, el marido de Tere, que tiene Alzheimer. Ese amor profundo por su mujer, después de 10 años de enfermedad, es entrañable. Igual que el amor de Mari Ángela por su hijo, Ángel, que está postrado en una cama. Para mí todos ellos son gente importante, porque te enseñan las cosas esenciales de la vida. A mí me han ayudado mucho.